La visita del primer ministro de Israel al presidente de los Estados Unidos la semana pasada, la tercera en menos de seis meses, auguraba buenas y rápidas noticias respecto a la liberación de los rehenes israelíes en Gaza, y la finalización virtual o formal de este conflicto largo y cruel. Terminada la visita, la misma que empezó con un optimismo a veces desbordado, los resultados no se han concretado. Al menos al momento de escribir esta nota.
De los 250 rehenes, quedan veinte con vida y treinta cadáveres. Los objetivos de la campaña de Israel son mutuamente excluyentes. Deponer a Hamas parece imposible de hacer rescatando también a los

