El mundo de nuestros días es muy exigente en muchos aspectos. En el plano de las conflagraciones bélicas, las guerras para llamarlas por su nombre, estas se han vuelto interminables. Para muestras, la guerra entre Rusia y Ucrania, la guerra entre Hamás e Israel. Más bien, entre siete frentes contra el estado de Israel.
En el pasado, las guerras solían tener un final. Un bando resultaba vencedor y otro vencido. La rendición de este último suponía el cese de las hostilidades formales. Aunque perduraban las diferencias, las injusticias y la animadversión, existía un
