Cansado de fingir, el Dictador actuó. Se comportó como lo que es. En el opresor autoritario y falaz, que no resiste seguir asumiendo poses democráticas. Ni de llevar el pesado ropaje de respeto a las leyes, y Estado de Derecho. Sino de ejercer a placer, su régimen de facto, todopoderoso.
El Dictador se cansó de sus propias falacias. De tener que aceptar a cada momento, el mandato de la soberana Constitución Bolivariana. Que ¡OH Sorpresa!, se convirtió en un pesado fardo para sus lascivos proyectos de dominación.
Aunque parezca mentira, la Carta Magna, elaborada por lo que alguna vez fue “El Proceso”, ha devenido, para sorpresa de todos, en la herramienta civil más poderosa, encontrada por el pueblo soberano, para desenmascarar a la dictadura.
Cansado de fingir, el Dictador se despojó de todo vestigio de honestidad, pisoteando con “Furia


