Mientras el país se sigue cayendo a pedazos, literalmente; mientras la hegemonía despótica y depredadora es aún más rechazada por el pueblo; mientras se desvanece el espejismo de la recuperación socio-económica; mientras todas las tragedias políticas, económicas y sociales se agudizan, una gran parte de la oposición política está dedicada al repetitivo asunto de las primarias.
Y para muchos de sus voceros pareciera que no existiera más nada. No sé, pero cuando mínimo ello luce un error, y en verdad más que un mero error, refleja una sorprendente incomprensión de la naturaleza de la realidad venezolana, o, quizás, una compresión impresentable y aprovechable de la misma.
Las primarias son un instrumento útil en una democracia operativa. En un despotismo disfrazado de
