Puede pasar. Un mal día, tras el volante, José, María, Pedro o Miriam -no importa el nombre- deberán tener su cédula en mano para poder hacer cola y llenar el tanque de gasolina de su vehículo. El último número de su documento de identidad será determinante. El racionamiento del combustible es una medida que está en la mesa de reuniones de la comisión ampliada que se ha creado entre la Gran Misión Abastecimiento Seguro (GMAS) y el ministerio de Petróleo y Minería. Está siendo evaluada a fondo. Pero hay temor. El costo político podría ser alto.
El Gobierno se ha encargado de ocultar desde principios de año que existe una severa crisis de producción de combustible en el país. Casi simultáneamente se paralizaron las líneas de craqueo catalítico de Amuay y El Palito que, entre ambas, tienen una capacidad de producción de combustible de 470 mil barriles diarios (b/d). Fue en febrero. Pero las consecuencias no se sintieron de manera inmediata.
Luisa Millán recuerda, mientras cuenta más de una hora y media en cola, que en otras tres