Alyan es escritora, psicóloga clínica y profesora palestino-estadounidense en Nueva York.
Me he mudado dos veces a Estados Unidos desde que nací. Una vez fue de niña, tras la invasión iraquí de Kuwait. Y después otra vez, para estudiar el posgrado. Tuve el privilegio de vivir una juventud —la adolescencia y los primeros años de la edad adulta— en países donde ser palestina era bastante común. La identidad podía pesar mucho, pero no estaba en tela de juicio. No había tenido que aprender la política de la respetabilidad de ser una adulta palestina. Aprendí rápido.
La tarea del palestino es ser aceptable o ser condenado. La tarea del palestino, como hemos visto en las dos últimas semanas, es pasar una prueba para obtener empatía y compasión. Para
