Sucre es un territorio bendecido por la naturaleza. Tiene hermosos paisajes para incentivar proyectos turísticos que son fundamentales en la economía. Además, cuenta con excelentes espacios aptos para el desarrollo de la agroindustria, ganadería, pesca, acuicultura, explotación salinera y gasífera, entre otras. Lamentablemente, no cuenta con buenos gerentes públicos para acometer, con todas esas potencialidades, el desarrollo sustentable de este paraíso oriental y elevar sustancialmente la calidad de vida de sus habitantes.
La demagogia, el populismo, la corrupción, el acentuado centralismo y la poca cultura emprendedora han obstaculizado el progreso de esta entidad regional, condenándola a un cuadro de conformismo y pobreza extrema. Resulta paradójico que un territorio con tantas bondades geográficas sea una de las más empobrecidas de nuestro país. La politiquería se ha impuesto por encima de la
