“Venezuela: militares bajo control”, es el título de un artículo de Foreign Affairs Latinoamérica, que logró algo que parecía imposible en estos tiempos: generar cierta polémica en un ambiente empantanado entre cuarentena y falta de combustible. La razón, que intenta voltear de revés la hegemonía de la alianza “militar-civil” del bloque en el poder por su contrario, una novedosa “civil-militar” exactamente en sentido contrario.“Consideramos que el poder civil –con el PSUV como vehículo- infiltró al poder militar y anuló la posibilidad de que ahí surgieran mandos unificados que pudieran rebelarse.” Añadiendo que: “Por eso la estrategia de inducir divisiones dentro de las fuerzas armadas para que una parte abandonara la coalición gobernante no funcionó”.
De manera que “no fue la bota militar la que menoscabó la democracia venezolana, sino el aparato ideológico civil que preparó el fin de unas fuerzas armadas profesionales y debilitó a una sociedad con aspiraciones democráticas”.
En conclusión: “El verdadero poder es civil y reside en el PSUV”. Cito in extenso porque los autores