En 1941, el epicentro de Maracaibo, la barriada El Saladillo, aún recordaba el impacto que causó la visita de Carlos Gardel seis años antes.
El tango y los boleros dominaban la escena musical, era el tiempo de las florecientes concesiones petroleras. En nuestra metrópolis-puerto circulaban revistas especializadas en literatura, filosofía, temas universales, economía.
Ese año 41, en ese ambiente citadino, nació Simón Udón, determinado por sus nombres; el primero en homenaje al guerrero libertario: Bolívar y el segundo inspirado en el bardo zuliano: Pérez. El
