A pocos días de la ceremonia en Oslo, donde el 10 de diciembre será entregado el Premio Nobel de la Paz, el ambiente se encuentra cargado de expectativas y tensiones inevitables.
Este año, el galardón recae en María Corina Machado, la líder indiscutible de la oposición venezolana y una de las figuras más influyentes en la defensa de la democracia en nuestro continente. Este reconocimiento posee una grandeza excepcional: honra su valentía personal y, al mismo tiempo, expone ante el mundo la lucha incansable de un pueblo que exige libertad. Es un premio que vibra en el alma de Venezuela.
Pero sobre esta ceremonia se alza una pregunta decisiva:
¿Podrá María Corina Machado estar presente para recibir el
