Luis Inácio Lula da Silva trata de moverse entre dos aguas de forma acompasada. Sin embargo, algunas veces lo hace dando saltos hacia adelante y hacia atrás sin que pueda entenderse con en qué punto del espectro político y ético se encuentra el veterano líder brasileño.
Por una parte, intenta posicionar de nuevo a Brasil como una potencia económica democrática en el planeta. Está tratando de superar el aislacionismo de corte trumpista que inspiró la gestión de su predecesor Jair Bolsonaro. Su planteamiento principal consiste en volver al multilateralismo, darle un gran impulso a los BRICS, crear un bloque económico capaz de contrarrestar el poderío económico norteamericano y la influencia universal del dólar. Y como parte de este liderazgo planetario de Brasil, asumir la defensa de la democracia como



