Irán está lavando dinero en América Latina y, presumiblemente, está trazando, en secreto, un objetivo estratégico a largo plazo para penetrar el hemisferio occidental. En Venezuela, los analistas de seguridad sostienen que la corrupción comienza desde lo más alto, con el propio presidente, Nicolás Maduro, quien, busca desesperadamente dinero para mantener su presidencia a flote.
En Venezuela la atmósfera de criminalidad generalizada afecta a todos los ciudadanos, tanto que la gente reporta que, incluso, tienen miedo de ir al supermercado y esperar en las largas colas para comprar alimentos. Los informes estiman que en Venezuela un policía muere todos los días y el número de homicidios per cápita en Caracas es el más alto del mundo.
Las estadísticas nacionales de delincuencia, sin embargo, parecen ser sólo el comienzo: más profundo y más alarmante que el número de homicidios en Venezuela, parece ser la amenaza inminente para todo el hemisferio occidental, de las alianzas estratégicas entre narcotraficantes venezolanos y redes terroristas como Hamas y Hezbollah, dos grupos que actúan bajo el patrocinio de Irán.
En conjunto, el terrorismo y las drogas ilegales representan una exportación importante para Venezuela. Irán y Venezuela se han asociados para juntos mover células terroristas y drogas a los centros en los Estados Unidos y en toda América del Norte.
Esta alianza ya ha llamado la atención del Subcomité para Oriente Medio y el Norte de África en 2015: su presidenta, Ileana Ros-Lehtinen, encabezó una audiencia titulada “Irán y Hezbollah en el hemisferio occidental”. “El tráfico de drogas financia al terrorismo”, declaró Ros-Lehtinen. “La necesidad de una estrategia integral debe abordar esta causa fundamental del problema.
“Los informes recientes de las conexiones entre Hezbollah y las FARC en Colombia; el asesinato del fiscal especial de Argentina, Alberto Nisman, y la supuesta conspiración entre la anterior administración de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Venezuela e Irán para encubrir sus actividades y participación de Hezbollah en el atentado a la AMIA (Centro Comunitario Judío) en Buenos Aires no hacen mas poner el foco de atención y no calman las dudas sobre las actividades de Irán en América Latina.”
Las estadísticas nacionales de delincuencia, sin embargo, parecen ser sólo el comienzo: más profundo y más alarmante que el número de homicidios en Venezuela, parece ser la amenaza inminente para todo el hemisferio occidental, de las alianzas estratégicas entre narcotraficantes venezolanos y redes terroristas como Hamas y Hezbollah, dos grupos que actúan bajo el patrocinio de Irán.
En conjunto, el terrorismo y las drogas ilegales representan una exportación importante para Venezuela. Irán y Venezuela se han asociados para juntos mover células terroristas y drogas a los centros en los Estados Unidos y en toda América del Norte.
Esta alianza ya ha llamado la atención del Subcomité para Oriente Medio y el Norte de África en 2015: su presidenta, Ileana Ros-Lehtinen, encabezó una audiencia titulada “Irán y Hezbollah en el hemisferio occidental”. “El tráfico de drogas financia al terrorismo”, declaró Ros-Lehtinen. “La necesidad de una estrategia integral debe abordar esta causa fundamental del problema.
“Los informes recientes de las conexiones entre Hezbollah y las FARC en Colombia; el asesinato del fiscal especial de Argentina, Alberto Nisman, y la supuesta conspiración entre la anterior administración de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Venezuela e Irán para encubrir sus actividades y participación de Hezbollah en el atentado a la AMIA (Centro Comunitario Judío) en Buenos Aires no hacen mas poner el foco de atención y no calman las dudas sobre las actividades de Irán en América Latina.”
A través del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y Hezbollah como principal brazo terrorista de Irán en el Líbano, Irán extendió sus conexiones a través de empresas legítimas que actúan como “lavanderías” en toda América Latina. Para ello, ha establecido entidades bancarias, embajadas, centros culturales y empresas, a través de lo cual está construyendo una infraestructura para avanzar en su estrategia expansionista.
Vanessa Neumann, del Instituto de Investigación de Política Exterior, indicó que: “Además de patrocinar grupos terroristas, Irán también tiene una influencia directa en el crecimiento de América Latina impulsado por tres motivos principales: 1) la búsqueda de uranio, 2) la búsqueda de la gasolina, 3) la búsqueda de una base de operaciones cercana al territorio de Estados Unidos con el fin de posicionarse y resistir la presión militar y diplomática, posiblemente mediante la creación de una base de misiles a corta distancia de la parte continental de Estados Unidos, tal como lo hicieron los soviéticos en la Crisis de los misiles en Cuba”.
“Las FARC en Colombia, Hezbolá en el Líbano y Al Qaeda, todos tienen los campos de entrenamiento, bases de reclutamiento y redes de ayuda mutua en Venezuela, así como en todo el continente”, informó el Instituto de Investigación de Política Exterior.
Jaime Daremblum del Instituto Hudson escribió que “un funcionario involucrado en la lucha contra el terrorismo declaró que la relación entre Venezuela e Irán se está convirtiendo en una asociación estratégica. ¿Cómo explicar de otro modo los vuelos semanales entre Caracas y Teherán, en los cuales no hay controles de Aduanas ni inspecciones de inmigración?”.
Rachel Ehrenfeld, en su libro de 1990, sobre el financiamiento del terrorismo (página xiii), define el término “narcoterrorismo” como “el uso del tráfico de drogas para hacer avanzar los objetivos de algunos gobiernos y organizaciones terroristas.” Dos décadas después de la publicación del libro, el término narcoterrorismo se ha convertido en una adjetivo, con Venezuela como el centro de actividad en el hemisferio.
Un informe del Departamento de Estado de EEUU de mediados de 2016 indica que “Venezuela sigue siendo un país importante para de tránsito de drogas en 2014. Venezuela es una de las rutas preferidas para el tráfico de drogas ilegales desde América del Sur a la región del Caribe, Centroamérica , Estados Unidos, África Occidental y Europa, debido a su porosa frontera occidental con Colombia, su débil sistema judicial, su escasa cooperación antinarcóticos internacionales y el ambiente corrupto permisivo”.
El presupuesto anual de Hezbolá de más de 100 millones de dólares es proporcionado por el gobierno iraní directamente y a través de un complejo sistema de células de financieras repartidas por todo el mundo, desde Bangkok y Paraguay, a Michigan y Carolina del Norte.
Lejos de ser los beneficiarios pasivos de los emigrantes y los simpatizantes de tráfico de drogas, Hezbollah tiene altos funcionarios directamente implicados en el tráfico de cocaína de América del Sur y sus más violentos carteles, incluido el sindicato del crimen mexicano Los Zetas. El aumento de apoyo de Hezbolá en el comercio de la cocaína se ve facilitado por la enorme diáspora libanesa en la región.
Se estima que hoy seis millones de musulmanes que viven en América Latina, que proporcionan un ambiente fértil de reclutamiento terrorista. Vanessa Neumann escribe: “Las zonas francas de Iquique, Chile; Maicao, Colombia; y Colón, Panamá, sirven como apoyo financiero y logística a grupos terroristas Colombia, Bolivia y Perú que ofrecen el trafico de cocaína como una fuente lucrativa de ingresos sin que sean detectados.
El cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) fue establecido por el ayatolá Jomeini en 1979. Hoy en día juega un rol estelar en las empresas expansionistas de Irán. El CGRI se ha convertido en una corporación política, social y económica de gran alcance – con participaciones en industria y comercio, seguridad, energía, construcción y comunicaciones. Es la organización económica más robusta en el país. Según los informes, muchos de sus antiguos miembros actualmente ocupan cargos políticos y burocráticos de alto nivel en el gobierno iraní.
De acuerdo a un informe de Asuntos Estratégicos de EEUU en 201:
“…los Guardianes de la Revolución están activos en dos importantes niveles complementarios. En primer lugar, la organización lidera los esfuerzos para exportar la Revolución Islámica de Irán, tratando de ampliar la influencia, política, ideológica y religiosa, de la república en el Medio Oriente, Asia Central, África y América Latina. En segundo lugar, ejerce continuamente esfuerzos para socavar la influencia de Estados Unidos en el Medio Oriente, para dañar los intereses regionales norteamericanos y de sus aliados. La Guardia Revolucionaria hacen uso extensivo de las estrategias asimétricas globales en su lucha contra Occidente y sus aliados, prefiriendo las tácticas de subversión y terrorismo”.
Venezuela e Irán han ido reforzando sus lazos desde mayo de 2001, cuando el entonces presidente Hugo Chávez realizó una visita a Teherán. Allí coordinó su narrativa anti-occidental, haciendo hincapié en oponerse a todas las formas de “imperialismo y opresión” en el Tercer Mundo”. Este mantra “antiimperialista” ha sido utilizado, tanto por Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, junto con Irán como un grito unificador contra los EE.UU. y sus aliados.
Traducción libre de factormm.com
Aquí el informe en inglés del Gatestone Institute International Policy Council
(Ilustración Rodrigo Acevedo Museo @Infobae)
Vanessa Neumann, del Instituto de Investigación de Política Exterior, indicó que: “Además de patrocinar grupos terroristas, Irán también tiene una influencia directa en el crecimiento de América Latina impulsado por tres motivos principales: 1) la búsqueda de uranio, 2) la búsqueda de la gasolina, 3) la búsqueda de una base de operaciones cercana al territorio de Estados Unidos con el fin de posicionarse y resistir la presión militar y diplomática, posiblemente mediante la creación de una base de misiles a corta distancia de la parte continental de Estados Unidos, tal como lo hicieron los soviéticos en la Crisis de los misiles en Cuba”.
“Las FARC en Colombia, Hezbolá en el Líbano y Al Qaeda, todos tienen los campos de entrenamiento, bases de reclutamiento y redes de ayuda mutua en Venezuela, así como en todo el continente”, informó el Instituto de Investigación de Política Exterior.
Jaime Daremblum del Instituto Hudson escribió que “un funcionario involucrado en la lucha contra el terrorismo declaró que la relación entre Venezuela e Irán se está convirtiendo en una asociación estratégica. ¿Cómo explicar de otro modo los vuelos semanales entre Caracas y Teherán, en los cuales no hay controles de Aduanas ni inspecciones de inmigración?”.
Rachel Ehrenfeld, en su libro de 1990, sobre el financiamiento del terrorismo (página xiii), define el término “narcoterrorismo” como “el uso del tráfico de drogas para hacer avanzar los objetivos de algunos gobiernos y organizaciones terroristas.” Dos décadas después de la publicación del libro, el término narcoterrorismo se ha convertido en una adjetivo, con Venezuela como el centro de actividad en el hemisferio.
Un informe del Departamento de Estado de EEUU de mediados de 2016 indica que “Venezuela sigue siendo un país importante para de tránsito de drogas en 2014. Venezuela es una de las rutas preferidas para el tráfico de drogas ilegales desde América del Sur a la región del Caribe, Centroamérica , Estados Unidos, África Occidental y Europa, debido a su porosa frontera occidental con Colombia, su débil sistema judicial, su escasa cooperación antinarcóticos internacionales y el ambiente corrupto permisivo”.
El presupuesto anual de Hezbolá de más de 100 millones de dólares es proporcionado por el gobierno iraní directamente y a través de un complejo sistema de células de financieras repartidas por todo el mundo, desde Bangkok y Paraguay, a Michigan y Carolina del Norte.
Lejos de ser los beneficiarios pasivos de los emigrantes y los simpatizantes de tráfico de drogas, Hezbollah tiene altos funcionarios directamente implicados en el tráfico de cocaína de América del Sur y sus más violentos carteles, incluido el sindicato del crimen mexicano Los Zetas. El aumento de apoyo de Hezbolá en el comercio de la cocaína se ve facilitado por la enorme diáspora libanesa en la región.
Se estima que hoy seis millones de musulmanes que viven en América Latina, que proporcionan un ambiente fértil de reclutamiento terrorista. Vanessa Neumann escribe: “Las zonas francas de Iquique, Chile; Maicao, Colombia; y Colón, Panamá, sirven como apoyo financiero y logística a grupos terroristas Colombia, Bolivia y Perú que ofrecen el trafico de cocaína como una fuente lucrativa de ingresos sin que sean detectados.
El cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) fue establecido por el ayatolá Jomeini en 1979. Hoy en día juega un rol estelar en las empresas expansionistas de Irán. El CGRI se ha convertido en una corporación política, social y económica de gran alcance – con participaciones en industria y comercio, seguridad, energía, construcción y comunicaciones. Es la organización económica más robusta en el país. Según los informes, muchos de sus antiguos miembros actualmente ocupan cargos políticos y burocráticos de alto nivel en el gobierno iraní.
De acuerdo a un informe de Asuntos Estratégicos de EEUU en 201:
“…los Guardianes de la Revolución están activos en dos importantes niveles complementarios. En primer lugar, la organización lidera los esfuerzos para exportar la Revolución Islámica de Irán, tratando de ampliar la influencia, política, ideológica y religiosa, de la república en el Medio Oriente, Asia Central, África y América Latina. En segundo lugar, ejerce continuamente esfuerzos para socavar la influencia de Estados Unidos en el Medio Oriente, para dañar los intereses regionales norteamericanos y de sus aliados. La Guardia Revolucionaria hacen uso extensivo de las estrategias asimétricas globales en su lucha contra Occidente y sus aliados, prefiriendo las tácticas de subversión y terrorismo”.
Venezuela e Irán han ido reforzando sus lazos desde mayo de 2001, cuando el entonces presidente Hugo Chávez realizó una visita a Teherán. Allí coordinó su narrativa anti-occidental, haciendo hincapié en oponerse a todas las formas de “imperialismo y opresión” en el Tercer Mundo”. Este mantra “antiimperialista” ha sido utilizado, tanto por Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, junto con Irán como un grito unificador contra los EE.UU. y sus aliados.
Traducción libre de factormm.com
Aquí el informe en inglés del Gatestone Institute International Policy Council
(Ilustración Rodrigo Acevedo Museo @Infobae)
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