Como siempre, como es inevitable en cualquier dictadura, Maduro miente. La economía venezolana ha venido creciendo sin parar por no-sé-cuántos trimestres como afirma el colombiano.
Pero bueno, ¿y cómo?
Pero si no hay electricidad en buena parte del día, ni agua, ni internet, ¿cómo es que pueden funcionar y encima crecer unas industrias y unas empresas fantasmas que ya desaparecieron, y que solo son estadísticas viejas aportadas seguramente por el fulano de FEDECÁMARAS que está pegadísimo en hacer negocios con el régimen?
Porque allá, en Venezuela, lo único que seguramente puede haber crecido son los pimentones para los guisos, los chanchullos dentro del estado con todo aquello que es público. Y eso, por cierto, solo “le cae” a unos pocos. La mal llamada revolución ni por el carajo ha socializado ni socializará la prosperidad.
Estos sinvergüenzas son solo unos parásitos. Un virus, una enfermedad. Entregan concesiones con arreglos para la explotación de nuestros recursos a la CHEVRON, la EXXON MOVIL, los chinos, rusos e iraníes, que son quienes ponen el capital. Y ellos solo extienden las manos y abren los bolsillos para coger al final del día “su parte”.
“Su parte” por no hacer nada. “Su parte” por vender o rematar riquezas que no son de ellos. “Su parte” por robar a toda Venezuela y a todos los venezolanos; por eso es por lo que cobran. Y ahí sí, efectivamente, ellos y solo ellos, son quienes crecen «sostenidamente». ¡Los propios chulos!
Igualito que con los malandros que tienen como socios minoritarios, como socios industriales del poder que ejercen sobre todo nuestro país. Sus asistentes para el control social, para someter a punta de terror, crimen, chantaje y extorción a una Venezuela desarmada y sin liderazgo. Ese es el “valor estratégico” del Tren de Aragua, de los malvivientes de los colectivos y de las NARCOFUERZAS armadas bolivarianas que pican la cochina con ellos y que, todos ellos sí, están en “franco crecimiento”.
Pero Maduro, como todo dictador, pone de cabeza los términos y pretende jugar con la realidad. Porque crecimiento significa prosperidad, aumento de la riqueza colectiva, mejoramiento en la calidad de vida de la gente, y nada de eso está ocurriendo en la Venezuela actual.
Pregúntele más bien al trabajador o al pensionado que tiene que juntar cinco y siete sueldos mínimos, haciendo lo que sea y “reinventándose” para medio subsistir. Que tiene que poner a toda su familia que está dentro del país a hacer lo mismo, y luego esperar juntos a que los que están fuera manden algo de dinero para completar la compra de lo más básico, de lo más mínimo para sobrevivir.
En Venezuela no todos crecen. Un grupo de mafiosos, dentro y fuera de las cárceles, dentro y fuera del estado, dentro y fuera del país, están haciendo dinero y a lo grande; parasitando las riquezas que otros extraen y muy pocos producen, mientras que el régimen y sus enchufados los martillan y crecen sin parar.
Por eso: ¡Dios, Venezuela Libre y Cese de la Ocupación!
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FUENTE: >>https://venezuelaredinformativa.us/las-carceles-y-el-estado-son-la-misma-miasma/
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