Menu

TRADUCTOR / TRANSLATE

viernes, julio 17, 2026

La soberanía se puso de pie

Por José Luis Centeno S. 

Ante el vacío de poder, la soberanía emerge con la ciudadanía. 

Se acabó la espera, o al menos eso es lo que empieza a susurrarse con la fuerza de un trueno en los rincones de este país lacerado. La tesis es tan simple como explosiva, tan elemental que parece mentira que hayamos tardado tanto en desempolvarla: la soberanía no se delega, se ejerce. Y punto. 

Acabo de pasar un rato ameno, de esos que restauran la fe en la palabra pública, con una de las mentes jurídicas más lúcidas que nos quedan, alguien que no necesita cargos ni prebendas para entender que el derecho es, ante todo, una herramienta de liberación. 

Sentado en el comedor de su casa, conversé con la Magistrada Emérita del Tribunal Supremo de Justicia, Blanca Rosa Mármol de León. Mientras el café humeaba y afuera la realidad venezolana se empeñaba en seguir siendo una pesadilla, ella, con la lucidez de quien ha visto pasar las tormentas y no se ha dejado doblegar, me desgranaba la tesis que podría ser nuestra llave maestra.  

La premisa es clara: el interinato presunto ha expirado. Se le agotaron los días, se le acabó el oxígeno de la inacción y, sobre todo, se le desmoronó la fachada.  

¿De qué se agarran ahora los que se aferran al poder como si fuera un salvavidas de plomo? De nada. De sombras, de atenciones protocolarias y de la esperanza de que, desde el norte, alguien les extienda una prórroga que ya nadie compra. 

La Magistrada Emérita, con esa virtud académica que la caracteriza, explicó que la jugada de fondo no es esperar a que otro nos resuelva la partida. La propuesta que empieza a tomar cuerpo en las asambleas ciudadanas, alineada con el espíritu del artículo 5 de la Constitución, ya sea en una cancha, en una casa o a cielo abierto, es la constitución de una Junta de Gobierno.  

No busquen nombres todavía, que el protagonismo es el veneno que nos ha traído hasta aquí. La meta es otra: un puente, si quieren ponerle nombre coloquial, que encarrile este barco a la deriva hacia unas elecciones reales. 

Muchos preguntan, con ese miedo aprendido de quien ha sido burlado tantas veces, si esto no es otro invento para dividir. La Doctora es enfática: es todo lo contrario. Se trata de crear las condiciones para que el voto vuelva a tener sentido, para que la depuración del registro electoral y del CNE deje de ser una quimera y se convierta en la hoja de ruta de una transición necesaria.  

Es enfática, aquí no estamos apoyando a candidatos, estamos apoyando el derecho a tenerlos. 

Es hora de entender la distinción vital entre tutelaje y soberanía, me insiste la Magistrada Emérita, subrayando la línea divisoria que no podemos permitir que se borre. Ellos pueden jugar a que mandan, pueden esconderse tras la complicidad internacional o las omisiones calculadas de quienes deberían velar por el orden constitucional. Pero nosotros, el pueblo, somos los titulares intransferibles del poder.  

Y si ese poder nos regresó porque nos lo escamotearon, porque nos lo burlaron o porque quienes debían representarlo nos dieron la espalda, pues bienvenido sea. Vale decir, la soberanía no es un adorno para citar en discursos, constituye una facultad de ejercicio ineludible que, de no activarse mediante los mecanismos de participación protagónica, deviene en inoperante. 

La Doctora lo dice sin ambages: esto es una obligación ciudadana. No podemos ser indiferentes. La pesadilla tiene fecha de caducidad si nos organizamos. Y ojo, que la movilización no es para ocupar cargos, que a muchos les brilla el ojo cuando escuchan "Junta de Gobierno" pensando en ministerios.  

No, señores. Esto es un camino, un proceso de transición para devolverle al ciudadano la capacidad de elegir su propio destino. 

Los datos no mienten, aunque el discurso oficial intente disfrazarlos. El interinato se venció. El vacío es total. Y ante el vacío, solo queda la acción organizada. Es el "ahora o nunca" que resuena en las asambleas donde la gente empieza a reencontrarse, donde el vecino entiende que el cambio no vendrá por ósmosis, sino por la presión de quien sabe que es el dueño legítimo de la casa. 

Mientras cerramos la conversación, me queda claro que la soberanía no es una entelequia. Es la decisión de ponerse de pie. Así que dejen de mirar al cielo esperando un milagro. El milagro es el ejercicio directo de la soberanía en la calle, en la asamblea, en el debate.  

Así las cosas, la legitimidad no se otorga desde un despacho, se gana en la convicción de un pueblo que decide no seguir siendo un convidado de piedra en su propia tragedia. 

La lucha apenas comienza y no es contra nadie, es a favor de todos. A favor de la libertad de los presos polìticos, de la transparencia electoral y de la dignidad recuperada. Es el momento de ponerle nombre a la transición y apellido a la voluntad ciudadana.  

Porque si el interinato se ahogó en sus propias falencias, nuestra soberanía está nadando hacia la orilla. Y ahí nos encontraremos, en la asamblea, en la calle, en la construcción de la salida. Ya basta de seguir esperando a que el árbitro decida un partido que, en realidad, ya hemos ganado nosotros en el corazón.

Déjanos saber tu opinión en los comentarios más abajo y no olvides suscribirte para recibir más contenido sobre noticias

FUENTE: >>José Luis Centeno S

Si quieres recibir en tu celular esta y otras noticias de Venezuela y el mundo, descarga Telegram, ingresa al link Https://t.me/NoticiaSigatokaVenezuela.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

GRACIAS POR EMITIR TU OPINIÓN

Todos los contenidos publicados en este sitio web son propiedad de sus respectivos autores. Al utilizar este sitio web afirmas tu aceptación sobre las Condiciones de uso, la Política de privacidad, uso de cookies y el Deslinde de responsabilidades legales.

Responsabilidad

Noticias Sigatoka Venezuela, no se hace responsable de las opiniones expresadas en los artículos, ni de los comentarios emitidos por nuestros lectores, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.