El año pasado, en un programa de televisión, el médico turco Mustafá Altioklar señaló que el presidente Erdogan sufría de un trastorno narcisista de personalidad.
En palabras coloquiales y sencillas, Altioklar, perseguido luego por la justicia, enumeró una serie de síntomas presentes en el gran líder turco: se siente el centro del mundo y cree que no hay nadie más IMPORTANTE que él, los sentimientos de grandiosidad permean todos sus actos y discursos, está absolutamente seguro de sí mismo, está sobrado, piensa que tiene derecho a todo, declara