Incertidumbre. Eso es lo que reina entre buena parte de la ciudadanía. Lo que aprovecha la dictadura para impulsar dos leyes, la antifascista y sobre el Esequibo, que se articulan en función de afianzar su política de cara a las elecciones de julio próximo. Las organizaciones de la oposición, salvo contadas excepciones, centradas en las tareas electorales, no logran atender una respuesta política a estos instrumentos legales y a las que tienen que ver con las luchas y aspiraciones populares, próximo el primero de mayo, día del trabajador. Lo que contribuye con la incertidumbre que impera en la sociedad.
La ley contra el fascismo próxima a ser discutida y aprobada por la asamblea nacional chavista, es clara muestra de que el fariseísmo forma parte del fascismo. Así lo hemos señalado desde que este engendro político asumió el poder y fue tejiendo una forma de dominación con rasgos claramente
