Por Gervis Medina
Las sociedades no cambian cuando cambian los gobernantes. Cambian cuando cambian las ideas que los ciudadanos consideran verdaderas. La historia demuestra que las instituciones, las leyes y los sistemas políticos son el resultado de creencias profundamente arraigadas acerca de la libertad, el poder, la justicia y la responsabilidad individual.
Cuando afirmo que "la única manera de cambiar el destino de la sociedad venezolana es cambiando las ideas", no me refiero a una frase motivacional. Me refiero a un principio respaldado por siglos de filosofía política y economía.
Venezuela no llegó a la crisis únicamente por malas decisiones económicas ni por la corrupción de sus dirigentes. Llegó porque durante décadas fue


