Como en aquellos tiempos, cuando muchos habían hecho de la política una religión y de los políticos sus falsos profetas, levantóse uno entre la multitud y dijo:
Y dijo:
«Dios, líbranos de los hipócritas, de los mentirosos y de los imbéciles».
Porque los hipócritas y los mentirosos vienen diciendo:
«¡Estamos luchando por la libertad!».
Pero no era por la libertad que luchaban, sino por un carguito; no defendían la verdad, sino la mentira que les convenía. Y por unos 20 dolitas que les daban los partidos políticos, permanecían fieles a la







