NUESTRA BATALLA DE AZINCOURT
Sus sectores más radicales se ven en el espejo de la Kirchner a cuyas cajas fuertes repletas de dólares han llegado, y en Lula y Dilma, cuyas pillerías han descubierto. No están dispuestos a irse del gobierno y ya ni siquiera respetan el único rasgo democrático que les quedaba y que pregonaban al mundo que era el de hacer elecciones.
No hay que dorar la píldora, estamos entrando en una etapa delicada y compleja de la situación del país. Las soluciones democráticas no son la hoja de ruta del gobierno y la oposición insiste en usar los caminos constitucionales y legales para SALIR de él. El juego está trancado.
¿Qué hacer? Buena pregunta. Quizás deberíamos preguntarnos primero ¿que no hicimos?
Desde estas líneas decíamos a comienzos de año que no era conveniente haber abandonado la agenda social que nos dio la victoria del 6S para adoptar una exclusivamente política que era la SALIDA de Maduro. Estábamos entrando en su terreno. Al tener control de todas las instituciones TSJ y CNE, estábamos entregando en sus manos la capacidad de decisión de nuestra política. Si, por el contrario, nos hubiésemos mantenido luchando al lado de la gente que sufre las colas, la escasez, la inflación, la inseguridad, los hubiéramos esperado en la bajadita en las elecciones a gobernadores y su resultado habría tenido efectos devastadores.
Pero claro, es muy fácil tener razón al día siguiente.
Lo único cierto que tenemos es que el país tiene un desafío inmenso. Están frente a frente las mafias gubernamentales y un pueblo sufriendo. Esa es la gran ventaja de la democracia venezolana. Invariablemente, más temprano que tarde, estos conflictos terminan resolviéndose a favor de los pueblos que BUSCAN libertad y mejores condiciones de vida. La historia recoge muchísimos ejemplos de cómo invariablemente pueblos desarmados derrotan dictaduras oprobiosas y desalmadas.
Estamos en el umbral de pasar a una nueva etapa de la lucha. La de la resistencia civil, la del 350, la de la movilización constante, la de no abandonar el sufrimiento de nuestros compatriotas y CONVERTIRLO en leit motiv de nuestra actuación.
Como en la batalla de Azincourt, al frente de una fuerza que era sextuplicada por los franceses dijo el Rey Enrique V a sus tropas, “Estaremos orgullosos de contarles a nuestros nietos el privilegio de haber tomado parte de esta victoria”, así lo venezolanos, estaremos orgullosos de haber conquistado para ellos la libertad en la batalla de los días por venir.
…o mucho que perder
No hay que dorar la píldora, estamos entrando en una etapa delicada y compleja de la situación del país. Las soluciones democráticas no son la hoja de ruta del gobierno y la oposición insiste en usar los caminos constitucionales y legales para SALIR de él. El juego está trancado.
¿Qué hacer? Buena pregunta. Quizás deberíamos preguntarnos primero ¿que no hicimos?
Desde estas líneas decíamos a comienzos de año que no era conveniente haber abandonado la agenda social que nos dio la victoria del 6S para adoptar una exclusivamente política que era la SALIDA de Maduro. Estábamos entrando en su terreno. Al tener control de todas las instituciones TSJ y CNE, estábamos entregando en sus manos la capacidad de decisión de nuestra política. Si, por el contrario, nos hubiésemos mantenido luchando al lado de la gente que sufre las colas, la escasez, la inflación, la inseguridad, los hubiéramos esperado en la bajadita en las elecciones a gobernadores y su resultado habría tenido efectos devastadores.
Pero claro, es muy fácil tener razón al día siguiente.
Lo único cierto que tenemos es que el país tiene un desafío inmenso. Están frente a frente las mafias gubernamentales y un pueblo sufriendo. Esa es la gran ventaja de la democracia venezolana. Invariablemente, más temprano que tarde, estos conflictos terminan resolviéndose a favor de los pueblos que BUSCAN libertad y mejores condiciones de vida. La historia recoge muchísimos ejemplos de cómo invariablemente pueblos desarmados derrotan dictaduras oprobiosas y desalmadas.
Como en la batalla de Azincourt, al frente de una fuerza que era sextuplicada por los franceses dijo el Rey Enrique V a sus tropas, “Estaremos orgullosos de contarles a nuestros nietos el privilegio de haber tomado parte de esta victoria”, así lo venezolanos, estaremos orgullosos de haber conquistado para ellos la libertad en la batalla de los días por venir.
…o mucho que perder
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