Para un régimen con vocación autoritaria, lo electoral, más que un mandato, constituye una herramienta optativa a la que se puede echar mano cuando su uso le resulta provechoso.
El PSUV, desde que dejó de ser competitivo en las consultas populares, se ha visto en la necesidad de evaluar con detenimiento el balance de costos entre ceder espacios de poder y no cederlos, evadiendo eventos electorales.
En el caso del referendo revocatorio, el resultado de tal balance es bastante claro: se trata de un espacio de poder cuya pérdida implica perderlo todo. Así que no existe la menor duda de que la intención del gobierno es evitar a toda costa la consulta.